El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida

Días de aprendizaje, convivencia y solidaridad

Viernes, 3 marzo, 2017

A finales del año pasado, tres grupos formados por personas de las Delegaciones y los Servicios Centrales de Manos Unidas viajaron a India, Colombia y Tanzania para conocer de primera mano algunos de los proyectos que apoyamos. Viajes de formación que se convirtieron en verdaderas «experiencias de vida» junto a las comunidades y los socios locales con los que trabajamos.

COLOMBIA
Un viaje en un momento histórico

Nos juntamos cinco personas casi desconocidas pero que hicieron suyo el principio de «vivamos el aquí y el ahora». Esto nos permitió aparcar los egos, hacer equipo en solo unos días de convivencia y reírnos hasta de nuestra sombra.

Vivimos un momento histórico. Todos los ojos miraban al proceso de paz entre el Gobierno y las FARC. Y pudimos estar con los verdaderos afectados por el conflicto: comunidades indígenas y afro del Chocó, comunidades indígenas de la olvidada Guajira y mujeres cabeza de hogar con familias desplazadas forzosamente a lo largo de estas 5 décadas. Los testimonios de esas personas con las que trabaja Manos Unidas, de «los nadie» -como hubiera dicho Eduardo Galeano-, expresaban la ilusión por la construcción de ese SÍ que se disputaba en el plebiscito. Y junto a ellos vivimos la decepción por el triunfo del NO, que ponía unos interrogantes y puntos suspensivos que se vislumbran difíciles de borrar.

Estos viajes nacen como una experiencia formativa para Manos Unidas, pero su alcance llega a colocarlos más allá, como una experiencia de vida. GRACIAS Josep, Teresa, María y Soraya por compartirlo.

Carmen Santolaya. Departamento de Proyectos de América.

Tanzania - Foto Catalina Fiol Manos Unidas

TANZANIA
Muchas gracias por vuestra solidaridad

La expresión swahili que mejor representa la forma de vida en Tanzania es «Uhuru na Umoja» (libertad y unidad). Y es lo que más nos ha impresionado de este maravilloso país africano, un buen ejemplo de cómo la convivencia pacífica entre tribus y religiones hace posible el desarrollo. Sin embargo, aún quedan graves problemas por resolver: la alta prevalencia del SIDA, la pobreza, la malnutrición o la carencia de agua potable.

Hemos comprobado que el apoyo de Manos Unidas a proyectos impulsados por socios locales, en su mayoría congregaciones religiosas, hace posible que las comunidades de agricultores tengan formación y cosechas que les permiten mejorar sus condiciones de vida, que construyan sus propios depósitos de agua, que los bebés de madres portadoras de VIH no hereden la enfermedad gracias a los tratamientos preventivos, y que los niños y niñas vayan a la escuela.

En cada proyecto visitado, las personas que han visto cómo su vida ha mejorado nos han pedido que os digamos a todos los que colaboráis con Manos Unidas: ¡ASANTE SANA! (¡Muchas gracias!).

Adela González. Departamento de Marketing.

India - Foto Manos Unidas 

INDIA
El poder transformador de las mujeres

Me impactó ver in situ la positiva transformación que producimos en las vidas de las personas a las que podemos llegar con nuestros proyectos. Es fascinante, por ejemplo, comprobar el poder transformador de la emancipación de las mujeres, cómo las ayudamos a unirse y organizarse para que rompan el yugo de las estructuras sociales que las aplastan. Creo que ellas son la clave para levantar la economía y crear una sociedad más justa y solidaria en las zonas del mundo donde están sometidas por el hombre, o quizá incluso en todo el mundo.

Me impresionó ver sociedades semiancladas en el siglo XVIII y lo insolidario de que no les facilitemos el disfrutar de los beneficios que la ciencia y la tecnología trae a tan solo una parte del mundo. Y, en este sentido, la preocupante paradoja de que logran mejorar su esperanza de vida gracias a la sanidad, pero a un coste económico que les hunde más en la pobreza y que hace necesario denunciar que los más desfavorecidos deben tener sanidad gratuita.

Roberto Parra. Departamento de Empresas.

Este artículo fue publicado en la Revista de Manos Unidas nº 202 (febrero-mayo 2017).

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