Ojos que sí ven: la historia de Ahmed en Gaza

La historia de Ahmed Al Jazzar es la de una de las 300 personas que ha recuperado o conservado la vista gracias a la maquinaria médica especializada adquirida con un proyecto promovido por Manos Unidas junto a su socio local en la Franja de Gaza, CNEWA-Pontifical Mission.

Ahmed en su revisión médica Foto CNEWA Pontifical Mission

Deberíamos hablar más de ello. Es cierto. Muchas veces os contamos las necesidades que tiene la población con la que trabajamos, las dificultades que viven en tantos lugares del mundo, las situaciones de especial emergencia que hay en el planeta y cuál es nuestra posición ante ellas. Pero no siempre contamos con tanto detalle como quisiéramos el impacto positivo que tiene nuestro trabajo en la gente. Quizá sea porque nos apremia la necesidad de contar nuevas necesidades y, con demasiada frecuencia, lo urgente se antepone a lo importante.

Pero es importante, y mucho, para todos los que formamos parte de Manos Unidas (socios, colaboradores, donantes, amigos…) recibir y compartir noticias como esta que nos llega desde el Hospital Oftalmológico San Juan (St. John Eye Hospital) en la Franja de Gaza y que nos habla de los resultados y efectos que tienen los proyectos que apoyamos.

La historia de Ahmed Al Jazzar es la de una de las 300 personas que ha recuperado o conservado la vista gracias a la maquinaria médica especializada adquirida con un proyecto promovido por Manos Unidas junto a su socio local en la zona, CNEWA-Pontifical Mission. Este proyecto, que finalizó en el mes de mayo y cuyo importe no llegó a los 54.000 euros, facilitó la adquisición de una unidad de láser quirúrgico, una unidad de crioterapia y un conjunto de lentes BIOM para microscopio. El equipo de CNEWA-Pontifical Mission nos explica cómo, gracias a esos nuevos aparatos, se han incrementado en un 20% el número de operaciones que se realizan al mes:“ya hemos superado las 120 intervenciones mensuales, incluyendo cirugías en retinopatías, por lo que, directamente, este nuevo instrumental ha beneficiado a más de cien pacientes e indirectamente a unas 2.400 personas, que ya no tienen que viajar a Jerusalén o a Egipto para ser operados”.  Y es que, en los últimos años y con el incremento de conflictos en la zona, se ha vuelto particularmente necesario ampliar la prestación de atención oftalmológica especializada debido a la gran dificultad que existe para conseguir permisos para recibir tratamiento fuera de Gaza.

La historia de Ahmed Al Jazzar, uno de las 300 personas que han recuperado o conservado la vista gracias a Manos Unidas

LA HISTORIA DE AHMED AL JAZZAR

Ahmed es herrero y vive en el campo de refugiados de Rafah en Gaza con su esposa y sus seis hijos. En los últimos diez años, desde que comenzó el actual bloqueo de esta zona, su vida ha sido particularmente difícil, como él explica:
 

"La situación en Gaza continúa empeorando. Ahora, hay pocos servicios disponibles para quienes necesitan ayuda y al sufrir cortes eléctricos de manera constante, mi esposa debe cocinar con leña, nuestra comida se estropea constantemente al no contar con refrigeradores y mis hijos deben estudiar a la luz de una vela o una antorcha. Pero seguimos adelante. Nos queremos mucho.”

Ahmed, que sostiene económicamente a su familia, se vio involucrado en un grave accidente y un pedazo de metal le alcanzó dañando sus ojos y afectando gravemente a su retina. Su situación, ya difícil, se hizo aún peor ya que se quedó casi completamente ciego.  

"No podía ver nada ni, por supuesto, incorporarme al trabajo. Fue un momento muy difícil y todos estábamos muy preocupados. La situación económica de mi familia se agravó y también psicológicamente nos afectó mucho. No podía moverme sin la ayuda de mi esposa o de mis hijos ya que no podía valerme por mí mismo para casi nada. Mi esposa se deprimió. Traté de encontrar un tratamiento, pero era muy costoso y cuando intenté salir de Gaza se me denegó el permiso. Todo esto trajo más tensión a mi familia y nuestra vida cotidiana se deterioró más y más, sin opciones para poder encontrar una solución."

Ahmed se enteró de los servicios del Hospital Oftalmológico San Juan y fue allí para buscar tratamiento. El doctor examinó el ojo e identificó el desprendimiento de retina que sufría. Le realizó una compleja cirugía con el nuevo equipo del hospital, se pudo eliminar el cuerpo extraño y su ojo quedó limpio. La operación fue un éxito total y Ahmed recobró la vista por completo. Poco tiempo después, pudo regresar a su trabajo y a su vida anterior y, aunque sigue luchando pues la situación continúa siendo complicada en el campo de refugiados, la familia está más feliz que nunca y muy agradecidos.

"Somos muy afortunados de tener un hospital como este. Estoy muy contento con el tratamiento recibido que, de otra manera, no hubiera sido posible. ¡La diferencia es increíble! He vuelto al trabajo, puedo hacer todas mis actividades nuevamente, puedo volver a leer y escribir y, lo más importante, ¡puedo volver a ver a mi maravillosa esposa e hijos! La vida es mucho mejor ahora ".
 

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