Todos estamos en la misma barca porque habitamos este mundo

Monseñor Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo (Perú), será nombrado el 29 de junio Cardenal por el Papa Francisco. Barreto es jesuita, tiene 74 años de edad y lleva toda una vida entregada al cuidado de la “casa común” y la denuncia de las consecuencias del extractivismo en Perú. Es el actual vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica REPAM y responsable de Caritas Huancayo, institución con la que Manos Unidas trabaja desde hace casi diez años. Su primer contacto sobre las consecuencias de la explotación irracional de la naturaleza fue siendo obispo de Jaén, en 2001, cuando entró en contacto con la situación que vivían las comunidades indígenas amazónicas awajun y wampis.

Monseñor Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo (Perú) nuevo Cardenal. Foto Junior Meza/El comercio
Monseñor Pedro Barreto
Cardenal de Perú

Nombrado Cardenal de Perú por el Papa Francisco el 29 de junio, Arzobispo de Huancayo (Perú), vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica REPAM y responsable de Caritas Huancayo (Perú).

Monseñor Pedro Barreto, han pasado ya muchos años desde su primer acercamiento a las consecuencias del extractivismo. Si algo ha cambiado ¿Qué ha cambiado?
 

El Sistema tecnocrático sigue imparable a pesar de haber fracasado desde todo punto de vista. “Este sistema mata” afirmaba el Papa Francisco en diversas ocasiones. La Iglesia en las últimas décadas ha denunciado esta realidad de injusticia que concentra en pocas manos la mayor riqueza del mundo excluyendo a la gran mayoría de una vida digna y saludable.

El Papa Francisco en Puerto Maldonado afirmó la presencia en la Amazonía del neo extractivismo que vulnera los derechos de las personas y maltrata el entorno natural.

¿Qué ha cambiado? Sin duda todos los esfuerzos parciales que durante años la Iglesia ha venido realizando desde la Doctrina Social de la Iglesia y de experiencias pastorales de obispos, sacerdotes, religiosas y laicos en defensa de la vida y de la naturaleza se han plasmado en la Carta Encíclica Laudato Si’.

Tenemos ahora una visión y una misión evangelizadora para el cuidado de nuestra casa común que nos traerá sufrimiento y muerte. El poder del mal enquistado en la entrañas de la persona y de la sociedad destruye la identidad del ser humano explotando irracionalmente los recursos naturales, dados por Dios para todos.

¿La encíclica Laudato Sí ha supuesto una llamada a la acción por una “ecología integral” cómo la ha asumido la iglesia y en especial la iglesia latinoamericana?
 

La Iglesia en su conjunto ha asumido que el cuidado de la casa común es parte esencial de la misión que Jesús resucitado nos ha encomendado. Son muchas las referencias bíblicas que alaban la creación de Dios y su estrecha relación con la persona humana.

Sin duda aún nos falta mucho camino por recorrer en este imperativo urgente de asumir un nuevo estilo de vida sobrio y solidario. El consumismo que nos ofrece la sociedad tecnocrática en la que vivimos es una de las grandes tentaciones del mundo de hoy. Y esa fue una de las tenciones de Jesús en el desierto. Y la Iglesia no está exenta de ese consumismo narcisista que nos ofrece el mundo de hoy.

La Iglesia Latinoamericana, a través del Consejo Episcopal Latinoamericano  - CELAM, ha asumido una opción en favor de la vida y de nuestro entorno natural. Uno de los procesos de incidencia fue la creación de la Red Eclesial Pan Amazónica – REPAM, en septiembre del 2014.

El Cardenal Claudio Hummes O.F.M., gran amigo del Papa Francisco, preside, el espacio de diálogo y coordinación pastoral, que es la REPAM.

Sin duda el mayor aporte a la misión evangelizadora de la Iglesia se evidencia en la convocatoria hecha por el Papa Francisco, para la realización de un Sínodo sobre la Amazonía en octubre del 2019. Se trata de poner en práctica las orientaciones de la Laudato Si’ para encontrar nuevos caminos de evangelización desde una ecología integral (Cfr. LS capítulo IV).

Es usted una de las dieciocho personas encargadas de preparar el próximo sínodo Amazónico ¿Qué espera de él?
 

La misma convocatoria hecha por el Papa Francisco en octubre del 2017 es un signo de esperanza y compromiso para la Iglesia y la humanidad. Todos estamos en la misma barca porque habitamos este mundo.

El proceso de preparación del Sínodo sobre la Amazonía que hemos iniciado en toda la Iglesia implica escuchar todas las voces –gritos-, de las personas y de la naturaleza, de la Amazonía y del mundo entero, acerca de la problemática socio ambiental que vivimos.

Por último la realización del Sínodo en octubre del 2019 será un hito importante para desatar el nudo que impide vivir a todas las personas  con dignidad e inclusión social. Estamos llamados a vivir de manera sobria, justa y solidaria.

Usted ha sufrido amenazas de muerte por su labor de denuncia a las agresiones al medio ambiente. Anualmente mueren en la América latina 200 defensores medioambientales. ¿Estamos normalizando el morir por defender la tierra o un rio en nombre del “progreso”?
 

Tertuliano escribía en el año 197: "La sangre [de los mártires] es semilla de los cristianos".

Esta convicción de fe de los primeros cristianos y de aquellos que hoy enfrentan los problemas socio ambientales, se fundamenta en lo que nos dice Jesús: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto" (Jn 12, 24).

No buscamos la muerte en sí misma sino la defensa irrestricta del don de la vida que Dios nos ofrece.  Asumimos, sí, la entrega de nuestra propia vida para asegurar la de los niños que están creciendo y de los que vendrán.

En este caminar los mártires son testigos de Jesús porque Él es:"el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6).


 

Finalmente, ¿Qué es lo que más valora de su relación con Manos Unidas y qué nos pediría como ONGD de desarrollo que somos para ayudar a dejar un mundo habitable para quienes nos sucedan?
 

En mi propia experiencia pastoral puedo afirmar que Manos Unidas es una larga historia de solidaridad afectiva y efectiva. Son muchos los motivos para valorar su amplia trayectoria eclesial en el campo socio pastoral que incluye ahora con la Laudato Si’, la ecología integral.

El desafío actual de la Iglesia -y dentro de ella Manos Unidas-, es cómo conjugar la solidaridad efectiva en proyectos de desarrollo humano integral y la incidencia afectiva, en la misma Iglesia y sociedad españolas, de la propuesta que nos hace el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica “La Alegría del Evangelio” y en la Carta Encíclica “Alabado Seas”.

Galería de imágenes: 
Monseñor Pedro Barreto en Perú con beneficiarios de proyectos de Manos Unidas. Foto Cáritas Huancayo
Monseñor Pedro Barreto en Perú. Foto Cáritas Huancayo
Monseñor Pedro Barreto en Perú con beneficiarios de proyectos apoyados porManos Unidas. Foto Cáritas Huancayo
Monseñor Pedro Barreto en Perú visita las cocinas mejoradas de proyectos apoyados por Manos Unidas. Fotos Cártias Huancayo
Beneficiarios de proyectos de Manos Unidas. Foto Cáritas Huancayo
Beneficiarios de cocinas mejoradas realizadas con proyectos de Manos Unidas. Foto Cáritas Huancayo
Cartel de uno de los proyectos de Manos Unidas en Perú. Foto Cáritas Huancayo
Beneficiarios de algunos proyectos financiados por Manos Unidas. Foto Cáritas Huancayo
Monseñor Pedro Barreto en Perú visita uno de los proyectos de Manos Unidas. Foto Cáritas Huancayo
Una de las beneficiarias de un proyecto de Manos Unidas. Foto Cáritas Huancayo

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